Método
Cinco tiempos, siempre en el mismo orden.
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I
La consulta
Escuchamos antes de proponer. Qué se quiere decir, a quién, y qué se ha intentado ya. De esa primera conversación sale el encargo real, que casi nunca coincide del todo con el que llegó escrito.
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II
El estudio
Miramos el contexto: el sector, quién está alrededor, qué se puede afirmar y qué no. En alimentación y bienestar esto último no es un trámite. Saber dónde está el límite legal antes de empezar evita rehacer un envase entero al final.
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III
El concepto
Una idea que sostenga todo lo demás. No una imagen, sino un criterio: aquello que permite decidir más adelante, cuando aparezca la duda sobre un formato, un color o una palabra.
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IV
La elaboración
El oficio. Tipografía, composición, materiales, artes finales. Es la fase más larga y la que menos se ve, y es donde se decide si el proyecto envejece bien.
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V
El acompañamiento
La entrega no cierra el trabajo. Quedan las decisiones que llegan después: una extensión de gama, un formato nuevo, una duda con el impresor. Seguimos disponibles para que la marca no se descomponga con el uso.